El caso de San Cristóbal debe interpelarnos a todos

El asesinato de Ian, de 13 años, por parte de otro adolescente de 15 años, en la localidad de San Cristobal, nos conmociona y nos interpela.

Reafirma la necesidad de que las instituciones educativas, las familias, los entes etatales y la sociedad en su conjunto deben trabajar muy cercanamente y coordinados para la reducción de la violencia, el bulling y la depresión adolescente, mezcla de falta de perspectivas y contextos de desamparo.

A pesar de que el adolescente agresor no registraba antecedentes en el sistema educativo, no hubo mecanismos efectivos que alertaran en toda su trayectoria escolar sobre la posibilidad de que ocurriera un hecho tan horrendo y tan delicado como el que ocurrió, que se debe abordar desde la violencia entre los jóvenes, el acoso y el maltrato, la salud mental, la drogadicción y la falta de recursos en la sescuelas para enfrentar contextos cada vez más agresivos.

La sociedad no debe reducir su conmoción a que el adolescente presentaba una situación intrafamiliar compleja. Evitar estos hechos es responsabilidad de todos los actores que intervienen en el acompañamiento y la formación de nuestros los niños y los jóvenes.

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