No es una fecha más en Argentina. De todas las fechas posibles es una de las más conmovedoras. Cada 17 de agosto, el país conmemora el aniversario de la muerte del General José de San Martín, el Padre de la Patria, el mayor prócer de nuestra historia.

En este 2020 se conmemora el 170° aniversario del paso a la inmortalidad del General, quien nació en 1778 en Yapeyú, actual provincia de Corrientes, y murió en 1850 en Boulogne-sur-Mer, Francia.

José Francisco de San Martín fue un hombre clave para la historia de Sudamérica: sus campañas militares fueron decisivas para las independencias de la Argentina, Chile y Perú.

En Argentina se lo reconoce como el Padre de la Patria y se lo valora como el máximo héroe y prócer nacional. En Perú se lo recuerda como libertador del país, con los títulos de «Fundador de la Libertad del Perú», «Fundador de la República» y «Generalísimo de las Armas», mientras que el Ejército de Chile le otorgó el grado de Capitán General.

 

SU IMPRONTA IMBORRABLE

En abril de 1784, cuando tenía seis años, llegó con su familia a Cádiz, España, previa estadía en Buenos Aires, y se radicó luego en la ciudad de Málaga. Comenzó sus estudios en el Real Seminario de Nobles de Madrid y en la Escuela de Temporalidades de Málaga en 1786. Ingresó posteriormente al ejército español e hizo su carrera militar en el Regimiento de Murcia. Combatió en el norte de África, luego contra la dominación napoleónica de España y participó en las batallas de Bailén y La Albuera.

Con 34 años, en 1812, tras haber alcanzado el grado de teniente coronel, y luego de una escala en Londres, retornó a Buenos Aires, donde se puso al servicio de la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Se le encomendó la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo (que hoy lleva su nombre), que tuvo su bautismo de fuego en el combate de San Lorenzo. Más tarde se le encargó la jefatura del Ejército del Norte, en reemplazo del general Manuel Belgrano.

Allí concibió su plan continental, comprendiendo que el triunfo patriota en la guerra de la independencia hispanoamericana solo se lograría con la eliminación de todos los núcleos realistas que eran los centros de poder leales a mantener el sistema colonial en América.

Nombrado gobernador de Cuyo, con sede en la ciudad de Mendoza, puso en marcha su proyecto: tras organizar al Ejército de los Andes, cruzó la Cordillera del mismo nombre y lideró la liberación de Chile, en las batallas de Chacabuco y Maipú. Luego, utilizando una flota organizada y financiada por Chile, y después de recibir instrucciones del Senado de Chile, atacó al centro del poder español en Sudamérica, la ciudad de Lima, y declaró la independencia del Perú en 1821.

Finalizó su carrera de las armas luego de producida la Entrevista de Guayaquil con Simón Bolívar, en 1822, donde le cedió su ejército y se retiró de la vida pública.

En una carta dirigida a Bernardo O’Higgins, el General San Martín precisó: “Usted me reconvendrá por no concluir la obra empezada. Usted tiene mucha razón; pero más tengo yo. Créame, amigo, ya estoy cansado de que me llamen tirano, que en todas partes quiero ser rey, emperador y hasta demonio. Por otra parte, mi salud está muy deteriorada: el temperamento de este país me lleva a la tumba; en fin, mi juventud fue sacrificada al servicio de los españoles y mi edad media al de mi patria. Creo que tengo el derecho de disponer de mi vejez”.

 

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